jueves, 26 de noviembre de 2009

El Arte de la Reescritura

Gratificante tarea me ha encomendado Ana María Serra: prologar los laberintos que en la imaginación de diez escritores despertaron nueve maestros de la literatura. El desafío de estos diez valientes es más que importante, se trata de comprender y aprehender ese cuento que le llegó profundamente a cada uno, y también comprender y aprehender lo que cada uno de los autores admirados por los escritores de esta antología transmitieron en la obra elegida para la reescritura.
Zambullirse en la lectura es impregnarse de palabras, sensaciones, luces, olores, sonidos, sentimientos…¿Acaso cuando leemos no recreamos en nuestra mente los paisajes que el autor nos describe? ¿No “vemos” con los ojos profundos del entendimiento ese personaje sufriente, o esa muchacha dispuesta a vengarse? ¿por qué, entonces, sorprenderse de estos diez escritores que decidieron plasmar en papel el rico universo que los escritores escogidos crearon en su imaginación y transmutarlo en un homenaje a su autor predilecto?

Josefina Veiga se dejó llevar por el desgarro poético de la tragedia en su cuento “El engaño y la pasividad” basado en el relato de Antonio Di Benedetto, “El abandono y la pasividad”. Y jugó con la intriga que nace de un río imaginario.
El entrañable Abelardo Castillo con su “El hermano mayor”, fue el crisol donde se funden los viriles personajes que Ezequiel Prado llama a dialogar intensamente, mientras desnudan su vida, y la hacen resbalar hacia el final amenazador y certero en “Los hermanos”.
Mabel Murolo se dio el gusto de enviarle un “E-mail a Julio” Cortázar, inspirándose en el inolvidable cuento “Carta a una señorita en París”, en una versión donde gobierna la angustia y lo irreal, mientras anticipa la destrucción, armando un rompecabezas de piezas simbólicas que dieron su irrepetible personalidad al autor.
Pocas palabras le bastaron a Ketty Mayán para crear el clima opresivo necesario para contar la rebelión frente a la humillación, el rencor mantenido mudo y creciente, y el estallido de odio de una muchacha a la que le prohibieron manejar el timón de su destino, en “El Don”, basado en “Patrón” de Abelardo castillo.
“La ninfa del infierno” de Mercedes Centurión, nos sumerge en la sordidez de un juego en el que los protagonistas creen siempre que serán los ganadores. Extrañamente en un pueblo muerto, la tecnología se transforma en la gran chismosa, la dueña del cotilleo cibernético que acabará con las fantasías de una valquiria de gimnasio. El relato “El infierno tan temido” de Juan Carlos Onetti prendió hondo en la imaginación de la autora.
El mar nos mece al leer el “Úteromar” de Ana María Serra, basado en “Hombre Animales Enredaderas” de Silvina Ocampo, una sutil metamorfosis que la autora trasladó de la selva al mar y que nos plantea eternos interrogantes sobre la permanencia en el tiempo –verdadera o imaginaria- de lo que creemos que somos.
Imposible no reconocer a Manuel Mujica Láinez en “La casa de enfrente” de Iris Pagnotta, con sus estatuas que saben a mitología, sus enredaderas majestuosas, los balcones esperando a la ausente; la vida sin vida de una casa abandonada y el tiempo infinito representado por un reloj que aún late, alimentado por los fantasmas creados por el inolvidable Manucho.
Susana Rozas no se conforma con escribirle “Carta a Marcodenevi”, también juega a transformarse en su personaje, es más, casi le ehige que la incluya en sus cuentos; en un relato con ritmo cadencioso basado en “Carta a Gianfranco” donde juega con ideas muy caras al autor.
Horacio Gómez nos retrotrae a los sórdidos años 70 en su relato “El cabo Segovia”, reescritura de “Kilómetro 11” de Nempo Giardinelli. De pronto, un festejo de cumpleaños que parecía una buena oportunidad de ganar dinero con su cuarteto, se transforma para Segovia en repetición de la tortura pero al revés, esta vez sus víctimas del pasado le hacen escarnio utilizando su amado bandoneón.
Jorge Sarmiento realizó una originalísima versión de “La casa de Asterión” de Jorge Luis Borges en “La espera”. Los vocablos más apreciados del gran autor y el ritmo de las frases forman parte de su cuento, junto con la omnipresencia de la mitología griega, el protagonismo del tiempo, como inexistente; todo ello con el imaginario telón de fondo en una tarde de domingo, en una cancha de fútbol, con el arco “que espera” por una palabra de “tres letras”.

Ante tal encomiable dedicación por parte de los autores, comencemos la lectura de la “reescritura”.
Estela Jeanneret








“En esta antología nos propusimos homenajear a diferentes escritores por los que sentimos la admiración que nos hace reconocerlos como nuestros mejores maestros.
la idea surgió cuando en nuestro taller literario leímos y analizamos el homenaje que catorce escritores famosos le rindieron al maestro de maestros, Jorge Luis Borges.
Este maravilloso escritor fue uno de los precursores de la reescritura en el siglo XX, sistema desechado a partir de que los autores comenzaron a firmar sus producciones y a defender la supuesta “originalidad”, aunque… ¿quién tiene la llave de tal tesoro?
(…)Vimos que hay diferentes formas de encarar la reescritura de un texto. Algunos autores son muy cuidadosos en conservar las formas originales, otros, discrepan y ejercen una especie de “reto” generacional, colocándose en la otra vereda de los personajes, queriendo trastocar el orden del texto originario. Pero no por ello dejan de ser reescrituras de una historia inspiradora y que ha sido la aceptada por el canon literario.
Pero no quisimos que esta tarea quedase encerrada en las actividades de un taller literario. Por ello invitamos a escritores de otras localidades - en este caso, buenos Aires, San Antonio de Papua, Rosario-,que merecen todo nuestro respeto y que se plegaron entusiastas a la propuesta…
Creemos que le ofrecemos al lector una producción hecha con calidad artística y amor por la escritura. pero, por sobre todo, pensamos que en muchos casos, estamos sembrando la semilla de la intriga: cotejar estas versiones con las de sus autores originarios y continuar así, una tarea que es infinitamente creativa.
Ana María Serra
Coordinadora de taller Literario
Grupo ArteAMares- Mar de Ajó.





Conforman esta antología los siguientes textos y sus autores:

· “El Don” Ketty Mayán.
· “La ninfa del infierno” Mercedes Centurión.
· “El cabo Segovia” Horacio Gómez.
· “E-mail a Julio” Mabel Murolo.
· “Carta a Marcodenevi” Susana Rozas.
· “Los hermanos” Ezequiel Prado.
· “Espera” Jorge Sarmiento.
· “Úteromar” Ana María Serra.
· “El engaño y la pasividad” Josefina Veiga.
· “La casa de enfrente” Iris Pagnotta.



Horacio Gómez - Josefina Veiga - Estela Jeanneret - Mabel Murolo - Ezequiel Prado - Ketty Mayán - Mercedes Centurión - Ana María Serra - Susana Rozas




Ana María Serra y Mercedes Centurión presentaron ¨El Arte de la Reescritura¨ en Mar de Ajó, Marathonica. Noviembre 2009, Fundación de Poetas René Villar.











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