miércoles, 22 de julio de 2009

El Canto de la Mujerosa














EL CANTO DE

LA MUJEROSA


(dedicado a Susana Rozas)












INTRODUCCIÓN



Quién de los dialectos
del astro al ebúrneo
olor respirarse
de las primeras noches, antes
del monarca jamás
vencido en
la niebla. Una ley
más antigua para el viento
inmóvil que precedió
al tiempo sin
fuego, el arco tensado
por la mano prohibida sin
ser vista desde
el Monte Helicón. Y qué
de la flecha augural a través
de los lobos tan vana, de las hiedras
del trueno en
el útero muerto, de la huella
sonora para
quien ahondaba en
el alba de solitarios
océanos donde
anida un dios, un dios
ya sin culto, océanos
vagantes para
ampliar noche contra
una jauría de ahogados
que Poseidón imagina sobre
una máquina de escribir rota.









PRIMERA PARTE

De adentro o de
Afuera vino más
Oscura
La medianoche. Cielo
Embodegado escancia
Los muñones de
Zeus Ikesio (constructor de
ciudades), cuando
la musa duerme
Otra vez otra vez desde
Una máquina de escribir
Rota. El cielo que trae
a la niña
De polvo porque sin
Prisa la flor
Se agiganta, la flor
Que desborda hasta
De una copa. Cielo
Apiadado
De las criaturas del mosto y de
la eternidad
Que gime mientras va en
Sentido contrario de
medianoche.

(se enciende la lámpara)


Medianoche a pesar de
La eternidad. Sombra
Que comienza a girar
(de dónde
y de quién) en
Torno a la lámpara asmática
Que también gira: satélites
Baldíos que morirán
si recuerdan
Boca arriba tapándose
los ojos.



(en la mesa cascadas de
niebla y restos de
comida para
el monarca)


La sombra hace
Siglos urdió
El largo viaje. Sombra
Que recorrió en
Principio olivares y moscas
Bajo la lluvia.



¿Por qué la medianoche
Cuando se enciende
la lámpara?



¿Existe la medianoche?




















SEGUNDA PARTE


En alguna tibia luz
El viento anuda
Los huesos. La flor
Que continúa creciendo ahora es
Enorme en
Las profundidades del lecho, pero no
Sabe que allí
Los amantes cazan
Siempre un mismo ciervo en
Las afueras de
Un diluvio. Pues allí
La flecha
Atraviesa una vez más
El corazón
De la enorme flor. Su vahído derrite
La nieve en
Los techos del campanario
Que inunda
Fuentes y tabernas aladas: con la caída
De los ebrios de
Las tabernas aladas
El campanario pudo
Tañir al fin
Por la fundación
De un meridiano.

En alguna tibia luz
El largo viaje en soledad a través de
Ciudades bilingües (Troya aún
se cae junto
Con los ebrios
Y la nieve de la piedra). Al oír
la lámpara
Inhablada Troya aún
cae desde
Lejos por la mano prohibida
Ha llegado; Vaga
La Mujerosa a orillas
Del relámpago cuando
Fulgura la tibia luz
neutral
legendaria como
Nunca en
Los huesos anudados.


































TERCERA PARTE

Recuerda que habitaba
Algún sitio. Es
Necesario recordar
Que habitaba otros
Todavía para mañana se oculta en
Algún sitio, en
La sombría estrella. Los otros

Tal vez bulbo de
Un océano el calendario de
Un alcoba.

Y los otros en
Una llama
el corazón
De un manuscrito.

Recuerda que habitaba otros
Relámpagos con un sexo peregrino en
Donde el vino abre y cierra
Los ojos al saber
pájaro
Del Peloponeso, con un sexo
A la intemperie enigmada en
la taberna (llaga
ronca de
Dionisos), con
Un gran remordimiento y una
Fuerte borrachera.
(en las Termópilas también
cantó sin
reposo tapándose
los ojos)

Pero el canto de un diluvio
Una vana araña, que acudiría
A la grandeza de beber para
Recordar que era
niebla (el lecho
de la Mujerosa tal vez
Océano lámpara de
los dioses)

De la ceniza de
Sus huesos nacieron
Las mareas.






































CUARTA PARTE

Árboles de
Agua que cabalgan por las noches, crestas
De marfil, rostros inclinados en
la sangre de
Los relámpagos:

El océano malabar de
Antigüedades que se resiste a vivir en
El sueño
de las mareas.

Formas. Parcas amarran
Una estrella. Formas
Mareas. Parcas
Amarran. Formas
Mareas que contienen
Una taberna del relámpago para
La Mujerosa mestiza
Que hambrea viento esta
Renga de olvido (parcas
De a dos en dos oyen
El canto). Son formas
Mareas. Parcas de
Láudano. Parcas de
Ajenjo. Hallarlas derriba
Mares al ave cetrera. Parcas
Con senos obsoletos. Y son
Formas cada vez Mareas. Parcas
Dormidas en tendones. Valva
Marea, según la misma sarna
De estrella con muslos
Que se orean en el molino (ígneos
Fonemas germinan por el cuerpo
De los panes. Y quizá este vocablo
Se alza en honor
Del silencio). Parcas en
El molino. Sobre un bosque he visto a otro
Origen. Parcas dicen
Adiós antes de hundirse en
La espalda. Parcas
Que descendieron una estrella en
La espalda de las estatuas prohibidas. No

Obstante, todas
Las mareas ya
Han muerto.


















































LAS

NUEVAS

NOCHES
























1.

regresa la luz hasta
una fuente
que exhibe
los cuerpos
debajo de árboles donde
la lámpara
se bebe
la carne

quien olvida
el amor
de un modo vertical
a la seis de la tarde
hará hablar a tragos
una naranja
transparente.

las palabras otra
piel
que baja en
la nostalgia hacia
la noche.
la voz ofreciendo
sus alas alrededor
de las piedras
que ablanda
la noche donde
no hay arcilla hasta
encontrar
tu espalda.

(el mar
se sienta
a esperar sin
fin la orilla)


y dónde de tus piernas germina saber de la estatua
acuosa como el pan que viene de lejos para una
lámpara la noche es luz de piedra que gobierna la casa
recuerdo en los pájaros caídos mientras olvides cuántos
en tu mirada:

vino
el fauno
que aún niega
un mundo
bajo el labio donde

habita inmensidad para
el habla
llegaba
de tu mano
que se repite girando
la desnudez que entra
por dónde transita
la penumbra

donde la lluvia
emigra para
recibir
el agua.

2.
“Cómo juntar lo que
el dolor destruye”.
William Blake.
los objetos apenas habitan esos abismos en un encierro
en el interior diminutas fieras del barro a pequeños
sorbos una ausencia bebe desnudo su caldo es un ser
antiguo como el silencio:

tu sombra
tan antigua
abre una puerta
recoge las ofrendas
junto a este abril que se mueve
bajo los pies
y deja la carta
(que es ciega)
en el cajón donde
nadie permanece en
algún lugar
nadie espera
y también espera.

sin pausa abrieras una puerta y estuvo una y otra vez
contra el canto de la fiel luciérnaga otra vez luchando
por un crepúsculo en mi costado donde se olvida a
tiempo al cuerpo y cómo una piel sobre la piel no es
sitio para los silenciosos poemas.


3.

se extiende
con los baños
una gran pecera allí
mismo morimos sin
miedo los sexos sobre
el polen
al cual lúcidas raíces para
saltar del espejo y la tiza
la humedad dice
el número exacto
repite de párpados y hace
jirones dos pupilas.

los pasos para viajar hacia un dragón y ya ha cesado la
llave desnuda en el frío con lo mucho que desafina la
mano libre un vaho como luciérnaga a comprobar en la
herida el inicio del corazón
y el viento gótico que tenía atada la casa en el corazón
para los pájaros durante la lluvia deshace que los silencios en
la mano izquierda son peces de donde partió el alba.

4.

la luna no ve

la niebla
en los senos
y su dolor anterior
arranca las puertas y su dolor llegaba
a la turba esfinge de la noche para
luego volver
la luna con los sonidos
al borde de nuestros alientos.



















































LOS OFICIOS

DEL MAR

MUERTO


















MAR MUERTO


1

entonces amapolados
los huesos dicen
y el habla sobre
un nidal que
el mar camina
al alba al silencio donde
se larvan las parcas de tanto
ardor uterino al alba en
vinos


2

entonces
en alazán vasto el mar aunque es
letal la gran Circe y hace
al ver al silencio
(canto impuro) en
botella algunos idiomas
de lo dicho sobre
el hueserío que reluce
y luego sea heroico sobre
fuegos verdes para
juntar a la luna lisa antes
que un galápago voraz
se enjaule tras
luna en
mujer al alba

3

(entonces)
el hueso gotea como
amparo antiguo de mar



4

y luego galápago
ars poética por donde
trueno ancla
la piel de cielo que envuelve
espuma escasa extraña ha sido donde
se halla la muerte que hurga
entrepiernas huecas

5

poética a darse
cerca de torbellino traducción como
gruta un espejo porque afuera
la parca tiende huellas y así donde es
tiempo al alba

se cae un cielo


6

es decir:

alba dadá
que cruje
que se esfuma
repta en
el trueno o
los pechos por donde
horada
a la mandrágora
y después dormiremos

7

Casiopea
la que enciende
amantes crea
monstruos esos
tal vez
estatuas
de mar en
dicha
oh dicha
acá fuimos
de agua
acá al sur
no hay aquí

8

y al abismo
ausente
de ser
mar
ni alcanza la
hondura es
vez de huesos así no hay
en arenas quizá
ya nunca el negro túnel donde ya
sudan sino cuerpos (paciencia)

9

un piano ya mudez
sin dios dadá
abarca pulveriza
al gran al gran
deseo enigma
entre pliegues vestigio
de la luz en zarzas
virginal al amparo
como otra vez
eterna se postra
sigila la noche de goce
procrea azul
el júbilo y
tan inquieto quema
el cuerpo el cuerpo
caído desnudo

10

la espera?

pellejo
de un aroma
hasta el
labio inferior
de una SOMBRA
que se alza a duras
para la resurrección de
la noche
con máscara acuosa
de marsupial mujer adonde
se va para oír
expirar al mar

11

el señor
Pitágoras no
ha dormido
por nadie ya
que es joven en
su casa sube
la escalera con la nariz
tapada mirando en
dirección a
los mares
que destroza por
su alergia

eyacula, quién?...

12

anoche
el señor
platón lo que tomaba
era su acostumbrada
ginebra bajo
la lluvia se tomó
un trago abundante
mientras en
medio de un ruido
de hielos ebrio
mordía los dedos
del mar
que alzaba
la voz y gritaba
como un guerrero
fulminado



LOA OFICIOS

1

y poco sabe el silencio
el silencio que parece
azul junto a la fuente tal vez
el mismo ha sido en vano
sin más atributo

relámpago ese deslizar
a ras del suelo
que se va
ardiendo bajo
las puertas

silencio azul
al costado de
van gogh

2

los dioses
con sus largas mandíbulas
para ver a los muslos
que se volvieron invisibles sobre
una llamarada blanca

repentina antigüedad

3

quién es
al pájaro
y sus tempestades
el delgado
pecho
que cubre
vientos
desde la lengua?

con vestidos de otros tiempos
la noche
ha muerto


LOS OFICIOS
DE MAR MUERTO

1

LOS OFICIOSDEL MAR MUERTO melodía
molida por los dioses en
un sueño para
abrir los tímidos ojos
de la amapola gigantesca
que se encuentra en
el fondo de las estrellas
subiendo las escaleras allí
donde regresa la barca
con el cadáver de la noche

2

algún dios que se extingue
se confunde con la niebla
y lo oculta
el poeta
que enloquece

3

despierta
el mar
de bambú
multiplica
un pájaro
otra vez contra
hímenes como
gestos

4

LOS OFICIOS DEL
MAR MUERTO son unas pocas
palabras
la poesía
que demora en
vano
el retorno
de adán y
eva con escorbuto

5

primero a la izquierda era
gigantesca LA NOCHE LAS ESCAMAS DE
LA NOCHE cayendo dentro
de la casa sobre
los riñones y luego
a la derecha intenta
detenerse sobre
el mar
de
una
mano

6

hemos hablado
baldío de viento
y que pastó
bucéfala esa
esclavitud una mujer
con los muertos
desnudos
caen de voz en
voz a la arábiga copa
hunde también
su cadáver ya sin dientes
la noche recuerda
su vagina en
el fondo del salón

7

detrás
de pájaros está
del otro lado
a la deriva

he hablado
del mar
muerto





























FUNÁMBULO DE LA PALABRA

por susana rozas

El poeta destruye la continuidad del tiempo encadenado para construir un instante complejo, para unir sobre ese instante numerosas simultaneidades.
No sólo el tiempo se detiene en un proceso interno que es el eje que mantiene viva la inmovilidad; lo más atractivamente abismal, lo que produce un impacto ulterior es la convivencia, espontánea, natural, de las distintas propuestas líricas.
la ruptura del canon como modalidad dual que se integrará con lo genérico en el sentido polisémico del término. Lo femenino y lo masculino pierden lo singular y exclusivo.
Compartiendo el pensamiento de Roupnel donde plantea que “el instante que acaba de escapársenos es la muerte misma, inmensa, a la que pertenecen los mundos abolidos y los firmamentos extinguidos. Y lo desconocido temido contiene, en las mismas tinieblas del futuro, tanto el instante que se nos aproxima como los Mundos y los Cielos que todavía ignoramos”.
Una distancia absoluta separa lo que es de lo que no es. La adjetivación se transformará en un sustantivo que nombra y contiene en un ciclo, engañosamente permeable, la fatalidad de las grietas.
René Villar, al pararse como un desconocido aborda la soledad, pero en la lectura de esa soledad es donde la otredad resulta un engaño, el poeta es inocentemente desconocido, asumiendo que el hombre está solo, abandonado de sí mismo, “aislado de su pasado por los bordes del instante en el cual lo encierra un tiempo desgarrado”.
Villar, el poeta, expone vastos gestos surrealistas: como muecas dadá, o un ultraísmo que va más allá del territorio de las palabras, enmarcados en la región de los mitos fundacionales: un hallazgo de construcción épica, mixtura compartida en un corpus común.
En estos poemas se apodera de una retórica donde suprime conjunciones y echa mano a diversidad de tropos para legalizar variantes de asociaciones; y entonces, como en la sentencia, traslada el sentido total de la oración.
La ausencia de tiempo no presupone una negatividad sino el recuerdo como libertad del pasado para decirnos que “esto fue una vez”.
El escritor se entrega al trabajo. ¿Pero por qué no deja de escribir? ¿Por qué, si como Rimbaud, rompe con la obra, esa ruptura nos aparece, una imposibilidad misteriosa? ¿Sólo desea una labor perfecta?, ¿Y si no deja de trabajar, es sólo porque la perfección nunca es bastante perfecta? ¿Incluso escribe pensando en una obra? ¿Se preocupa por ella como por lo que pondría fin a su tarea, como por el objetivo que merece tantos esfuerzos? De ningún modo. Y la obra nunca es el objetivo con vistas al cual se puede escribir “(…) que la tarea del escritor finalice con su vida es lo que disimula que, por esta tarea, su vida se desliza en la desgracia de lo infinito”, diría Blanchot.
Como hubiese aparecido en arcaicos libros orientales, este dragón, que nunca se nombra, trae investidura de rayo- lluvia- fecundidad y por eso, el animal fabuloso une las aguas superiores con la tierra: la vida rítmica.
A través de los versos, el autor, monta el escenario por el cual recorre los tres estadios esenciales: el espíritu, las manifestaciones de la vida y las fuerzas inferiores y telúricas: lo que queda es “algo terrible de vencer” para que pueda manifestarse el héroe. El poeta, volatinero en el arte de amaestrar sonidos.


Presentado el 14 de mayo de 2005
Bar “La Rada”
Mar del Plata















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